jueves, 18 de noviembre de 2010

El alquimista trovador (Luis Racionero)

"El cielo fue medido por los antiguos en doce grandes divisiones, a las que dieron el nombre de casas del zodíaco. Dentro de estas casas o signos se mueven los astros. Si consideras que a cada signo del zodiaco le corresponde una letra y que cada planeta tiene también su letra, el cielo se convierte en un alfabeto en movimiento en el que las letras planetarias van a colocarse delante de cada una de las letras fijas zodiacales. Así están escritos en los cielos los nombres que encontraremos en todas las grandes religiones: Ishwatra o Iesus-rex, Mayah o Mariah, Maha-Maya, o la Virgen de las grandes Aguas Celestiales. Todo está escrito en letras de fuego en el firmamento desde el inicio de los tiempos (...)
Cada letra es símbolo de una fuerza o tendencia expresada en un planeta o una casa del zodíaco; una palabra hecha de letras es, pues, una fórmula que expresa una combinación de fuerzas. Es la combinación de fuerzas que hace existir y ser como es a la cosa nombrada por ese conjunto de letras (...) Por eso el cabalista supremo y primigenio que es Dios, lo creó todo con el sonido, y por eso mismo en el principio era el verbo..."
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